Día 5. Llamamiento del Supremo Capitán. Hoy los de mi grupo tuvimos una inmersión. Cada quien se echó un clavado en el fondo de su corazón para tratar de encontrar la raíz de su desorden, de nuestra no-plenitud. Me di cuenta de que las fallas más graves que he cometido tienen que ver con actitudes. Por ejemplo, el protagonismo, mediante el cual me pongo al centro y desplazo a Jesús y su Mensaje. Aparecer como “el bueno” tiene sus ventajas, pero esa actitud farisaica no me hará feliz porque no vivo desde el corazón de Cristo. Solo estaría preocupado por mi imagen y no estaría atento a las necesidades de los demás. Estuve buceando en las profundidades del 2011 y vi que hay varias fuerzas del Mal Espíritu que han vuelto a aparecer en mi camino: la competencia, la autosuficiencia, la comparación. Pero estoy agradecido con Dios porque me permite ver con cierta claridad en medio de lo oscuro de mi corazón. Pude ver mis sombras y hacerme consciente de ellas, por lo tanto ahora puedo...
"Si esperas a sanar tus heridas y estar bien contigo mismo para después amar y servir, no alcanzarás la mayor plenitud humana, la que resulta de dar-te a los demás desde un amor profundo y un servicio alegre" @Lalovixi