Por Mariola López rscj El cuerpo es nuestro compañero más cercano e íntimo, nacemos envueltos en él y sólo al emprender el viaje definitivo, el viaje de todos , nos desprenderemos de él. Cada experiencia de nuestra vida quedará grabada en su memoria, las que queremos revivir por el goce profundo que nos produjeron y aquellas que quisiéramos no volver a evocar y que, aun sanadas, él tendrá guardadas en su caja de resonancia. Llevamos todo con nosotros. Si en otros tiempos había que desentenderse del cuerpo para orar, afortunadamente ahora constatamos la necesidad y la urgencia de contar con él. El alma ya no “lucha con el cuerpo” sino que éste se convierte en su mejor fruto, en el amigo primero y principal de nuestra alma. “ Este es mi cuerpo ” (Mc 14, 22), dirá Jesús, “ tomadlo ”. Necesitamos ahondar en esta realidad. Podía haber dicho “esta es mi vida, esta es ...
"Si esperas a sanar tus heridas y estar bien contigo mismo para después amar y servir, no alcanzarás la mayor plenitud humana, la que resulta de dar-te a los demás desde un amor profundo y un servicio alegre" @Lalovixi