27 de abril de 2004 El viento esta soplando fuerte. Las dos ventanas del cuarto están abiertas. Una cortina entra con el viento y la otra sale por la ventana con imperiosa fuerza. Yo estoy en la mesa de la cocina escuchando como canta el viento, como murmura y emite sus razones a cada choque que tiene con la materia. Por un lado escucho tonos de furia y de venganza, materiales duros y mortales. Y por otro lado escucho tonos amables, alentadores, sonidos que me recuerdan mi infancia en el Rancho “Santa Cruz”. Los sonidos del viento que al paso de los árboles y al choque de algunos orificios de las construcciones produce interesantes notas que hacen feliz al alma por instantes. Lo que en un momento puede ser fuente de alegría y paz en el viento, en otro puede llegar a desesperar y a causar temores. Bendito Viento, que no se ve, pero que sopla, que no siempre se escucha y poco se huele. Pero bendito porque siempre se siente. Yo siempre he creído que el viento sopla a mi alrededor cuando...
"Si esperas a sanar tus heridas y estar bien contigo mismo para después amar y servir, no alcanzarás la mayor plenitud humana, la que resulta de dar-te a los demás desde un amor profundo y un servicio alegre" @Lalovixi