Jocotepec, Jalisco / 18 de enero de 2014 Lo encontré al cuarto para las ocho. Bajó de su barca con dos botes repletos de pescados. Una mujer se acercó a él y le ayudó a cargar los frutos de su esfuerzo. Me di cuenta de que el hombre ya era mayor, cuando lo vi caminando con lentitud, algo jorobado y ayudado de un bastón. La mujer tomó los dos botes y empezaron a caminar. A unos doscientos metros de la orilla del lago la mujer y el hombre se detuvieron. Entonces el viejo tomó uno de los botes del piso y comenzó a caminar con dificultad. La mujer cargaba un bote y el pescador cargaba otro. Caminaban cincuenta metros y descansaban. Al llegar a la plaza con piso de cemento la mujer volvió a cargar con los dos botes. Pensé en que podía ayudarlos para llevar los pescados hasta el camino. Los abordé después de que habían avanzado casi cuatrocientos metros desde la orilla del lago. Por fin me animé, los alcancé en un descanso que hacían. El pescador estaba sentado en una banca y la m...
"Si esperas a sanar tus heridas y estar bien contigo mismo para después amar y servir, no alcanzarás la mayor plenitud humana, la que resulta de dar-te a los demás desde un amor profundo y un servicio alegre" @Lalovixi