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Mostrando las entradas etiquetadas como obreros

Salmo de los trabajadores

por Carlos Rodríguez Alabo al Señor en todo momento, su amor me hace intolerable la injusticia. Bendigo la presencia del Señor, que se encuentren con Él los obreros y se alegren. Canten conmigo a Dios, celebremos que no quiere que le llamemos maestro sino amigo. Determínense a llamarlo y Él les responderá, organizará un banquete para festejar. Enumero rasgos de su humanidad: ira, alegría, bondad e indignación. Forzosamente tuvo tristeza, sintió temor, tentaciones, respetó a cada uno en su situación. Gozó con el que ve la vida con ojos de Dios, su rostro es otros, contagia serenidad. ¿Hay alguien que crea que este Dios nos hizo ricos y pobres, y que la competencia y el mercado sean la redención de la colectividad? Idólatra y ateo quien así lo crea, pero aún ellos tendrán otra oportunidad. Jamás un pobre clamó al Señor y no lo escuchó, que la esperanza no le falte al pobre que desespera; kilos de maíz y de frijol para el trabajador, que la tierra sea de quien la trabaja. Lamento que much...

Pentecostés en una maquila

Por Santiago Morell Ocaranza “Derramaré mi Espíritu sobre todo mortal. Haré prodigios arriba en el cielo y signos abajo en la tierra” (Hch. 2, 17 y 19) Durante dos meses y medio tuve la fortuna de convivir con personas de una condición social con la que nunca había compartido. Personas sobre las cuales yo había creado juicios de temor y miedo, ubicándolas como malhechores, drogadictos, cholos, etc. Los trabajadores de las fábricas eran un enigma para mí, los consideraba violentos, agresivos y prácticamente insensibles. No era consciente de esta forma de verlos, yo me creía una persona muy abierta y que aceptaba a todos mis hermanos, creía que tenía mucha facilidad para ubicarme de igual a igual con otro y de entablar relaciones con facilidad. Hoy (y durante la experiencia) reconozco mis limitaciones al ver y comprender la realidad, caí en la cuenta que miraba desde la seguridad que me habían brindado mis padres o desde las comodidades del hogar. El saberme y sentirme desprotegido, sin...