Fuente: http://www.cistermex.com.mx/espiritualidad.php Una de las principales muestras de silencio es saber callarse, es dejar de hablar. El silencio de la lengua, de la boca, es importante para el silenciamiento profundo de la persona. Desde la antigüedad, los monjes, como los cartujos y los trapenses, vivían gran parte de sus días inmersos en un silencio sagrado, en busca de una espiritualidad profunda. El hablador, como el pez, "por su propia boca muere". Hablador es sinónimo de mentiroso, persona que dice y no hace. La verborrea, es decir hablar en exceso, produce como la diarrea en el cuerpo, debilidad en el espíritu, todo se va haciendo superficial y pierde su importancia. Una de las primeras cosas que exige el silencio es ser dueños de la propia lengua y saber callar aunque se pudieran decir muchas cosas. El apóstol Santiago dice que "la lengua es muy pequeña, pero quien la domina es un hombre perfecto, capaz también de marcar el rumbo a todo el cuerpo" (St 3...