Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: "¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque lo soy. Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes. Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. (Jn. 13, 13-16) A veces, cuando vamos de misiones, nos asalta el fervor misional y nos creemos los evangelizadores del Reino. Cuando estaba en el noviciado el padre asistente se enojó cuando escuchó decir a un joven misionero que llegó de experiencias en Semana Santa al rancho: "venimos a traerles a Cristo". Cuando el padre nos explicó su enojo, dijo que tendría que pasar mucho tiempo para que aquel joven se diera cuenta de que, en el encuentro con los pobres, son los ellos q...
"Si esperas a sanar tus heridas y estar bien contigo mismo para después amar y servir, no alcanzarás la mayor plenitud humana, la que resulta de dar-te a los demás desde un amor profundo y un servicio alegre" @Lalovixi