Por: Andrés Gómez Campos | |
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Un estudio sanitario nortamericano del 2004 demostraba que la gente casada tiene mejor salud lo mires por donde lo mires: vive más, tiene menos ataques al corazón, sufren menos de dolores de espalda, de dolores de cabeza, de enfermedades psicológicas serias, fuman menos y beben menos. Y los deprimidos, un tiempo después de casarse, demuestran mejorías considerables.
El único problema es que los casados tienden a estar más gordos.
Lo curioso de estos estudios es que las personas que cohabitan en pareja, sin casarse, no obtienen estos beneficios de salud; sus resultados se parecen más bien a los de separados y divorciados. Y de hecho, cohabitar sin casarse implica más riesgo de ruptura... con todas sus heridas asociadas (psicológicas, personales, emocionales y económicas).
¿No debería nuestra sociedad potenciar y apoyar más el matrimonio? Los precios de los pisos asustan a muchos para casarse, pero la falta de ayudas, capacidad de compromiso y miedo al futuro también son dañinos.