En torno a la fiesta del Corpus Christi es bueno recordar que una línea vertical divide a los seres humanos entre vencedores y vencidos, aliados y enemigos, fieles y herejes. Baja desde la abstracción del lenguaje, consustanciado en ideologías y creencias religiosas, hasta alcanzar su punto más cruel: la segregación de cuerpos.
“Una rosa es una rosa es una rosa”, declamaba Gertrude Stein. Todos de acuerdo. Sin embargo no hay consenso en que “una persona es una persona es una persona”. Los nazistas les niegan a los judíos el derecho a la vida, igual que hay judíos que se sienten superiores a los árabes, y árabes que asesinan a cristianos que no comulgan con sus creencias, y cristianos que excomulgan espiritualmente a judíos, musulmanes, comunistas, homosexuales y seguidores del candomblé.

En el listín telefónico de Santa Mónica, USA, aparece el número de la Fundación Elizabeth Taylor contra el aids. Pero no hay ninguna fundación contra elhambre, siendo que ésta mata mucho más que aquélla. ¿Por qué el aids moviliza más que el hambre? Porque no hace distinción de clases. El hambre es un problema de los oprimidos y amenaza a un tercio de la humanidad. Los premiados por la lotería biológica, nacidos en familias que pueden darse el lujode comer menos para no engordar, son indiferentes a los hambrientos o se dedican a actividades caritativas, con la debida cautela de no cuestionar las causas de la pobreza.

La política de las naciones puede ser avalada con justicia por el modo como la economía se las tiene con la concretez de los cuerpos, sin excepción.
En un mundo en el que el refinamiento de los objetos de lujo merece una veneración mucho mayor que el modo en que son tratados millones de hombres y mujeres; en que el valor del dinero se sobrepone al de las vidas humanas; en que las guerras funcionan como motor de prosperidad; es hora de que nos preguntemos cómo es posible que haya cuerpos tan perfumados con mentalidades y prácticas tan hediondas. Y por qué ideas tan nobles y gestos tan hermosos florecieron en los cuerpos asesinados de Jesús, de Gandhi, de Luther King, del Che Guevara y de Chico Mendes.
http://www.comunidadebasecoia.org/2010/06/el-cuerpo-en-el-cuerpo-en-el-cuerpo-frei-betto/
http://www.comunidadebasecoia.org/2010/06/el-cuerpo-en-el-cuerpo-en-el-cuerpo-frei-betto/

El límite del cuerpo humano no es la piel, es la Tierra. Somos células de Gaia. Queda por lograr que esta certeza se implante en la conciencia, allí donde el espíritu adquiere densidad y expresión.
Frei Betto es escritor, autor de “Conversación sobre la ciencia y la fe”, junto con Marcelo Gleiser y Waldemar Falcão, entre otros libros.
Traducción de J.L.Burguet (1.6.12)
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