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México: una identidad multicultural.



El día de la raza (12 de octubre) conmemora el encuentro de dos mundos, el europeo y el americano. A lo largo de más de 500 años la mezcla de la cultura española con nuestros pueblos originarios ha ido evolucionando hasta llegar a ser los mexicanos que somos. La identidad mexicana se ha forjado con sangre, sudor y lágrimas. ¿Qué podemos aprender de estos siglos de mestizaje?

Primero, que no existen en nuestro país razas puras, todos somos fruto de la mezcla de varias razas. Segundo, que esta mezcla de razas y culturas le da una riqueza extraordinaria a nuestro México. ¡Somos uno de los países con mayor diversidad cultural del mundo!

Tercero, que hemos de aprovechar la diversidad como oportunidad para complementarnos y trabajar por un proyecto común de nación. No podemos quedarnos al margen de la problemática nacional caracterizada por la inseguridad, violencia, injusticias, desempleo, corrupción, impunidad, pobreza, etc.

Somos un pueblo fuerte y resistente. Si nos unimos y luchamos juntos encarnando los valores del Evangelio (compasión, fraternidad, confianza, diálogo, solidaridad, paz, justicia, etc) podremos dejar a nuestros hijos un futuro mejor. Pero si nos quedamos pasmados, viendo pasar frente a nuestros ojos los terribles atropellos a los derechos humanos, y no hacemos nada, entonces que no nos sorprenda si el día de mañana alguien de nuestros familiares o amigos resulta afectado por la violencia o la injusticia social.

Todo comienza en nuestros propios hogares. Es ahí donde los niños y las niñas aprenden los valores del respeto, la convivencia, la paz, la solidaridad, entre otros. Nunca será tarde para mejorar en nuestras relaciones humanas. Los adultos hemos de esforzarnos para transmitir el amor y la ternura del Padre Nuestro. La tierra pide a gritos que la cuidemos y respetemos. Vamos trabajando en comunidad para que nuestras colonias estén limpias y cuidemos la poca agua que nos queda.


Pidamos a Dios la gracia de que Jesús sea nuestra inspiración en este gran reto: construir un México en donde reinen la paz, la solidaridad, el amor, la verdad y la justicia.

                                          Por Eduardo Anaya Sanromán, SJ.

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