Trabajando
por la Tierra.
- Chila ¿No has visto al hermano Greeley?
- - No, corazón. Pero hace rato andaba allá
atrás trabajando en la composta.
El
hermano Ricardo Greeley SJ ha sembrado esperanzas de vida en Plátano y Cacao y
sus alrededores. Desde el Equipo Promotor de Proyectos Productivos y Solidarios
(EPROSOL) de la Parroquia de San José y los Remedios sirve al Pueblo de Dios a
través de la puesta en marcha y acompañamiento de tres proyectos relacionados
con la sustentabilidad y la economía social y solidaria. A saber:
1.- Rescate y recuperación de la
Milpa tradicional (maíz, frijol, calabaza, etc)

La
industria petrolera junto con la ganadería extensiva son las dos causas
principales que han deteriorado la biodiversidad en Tabasco. Basta echar un
vistazo a pie de carretera en la zona de la Isla para ver cuántas especies de flora
(Ceibas, Macuili, Palmas de corozo, Cedros, Caobas y Framboyanes) que había
hace algunos años ya no están ahí. En su lugar hay instalaciones de compañías
petroleras, potreros dedicados a la engorda de ganado, o terrenos en proceso de
urbanización.
Con
el desmantelamiento del sistema ejidal (Ley Agraria de 1992) y el abandono de
la milpa tradicional y de otros cultivos,[1] muchas
familias vendieron sus parcelas a las compañías de petróleo o a ganaderos con
el objetivo de hacerse de una vivienda de material al estilo de la ciudad o de
invertir en algún negocio propio (sobre todo comercio). Algunas personas que
conservaron la propiedad de su tierra decidieron rentarla o asociarse con
empresas para la producción de monocultivos. Esta práctica ha ocasionado un
deterioro acelerado de las tierras de la región.
Ante
la mercantilización rampante de la tierra, el hermano Ricardo Greeley SJ, se
esfuerza en sensibilizar a las personas de que la tierra no es mercancía. Con
su trabajo comprometido anuncia la importancia de guardar una relación de
reciprocidad y de armonía con la Madre Tierra al mismo tiempo que denuncia las
prácticas abusivas de empresas trasnacionales que se aprovechan de la pobreza
de la gente y les mal pagan sus tierras para después dedicarlas a monocultivos
que desgastan la tierra mediante el uso de agroquímicos al punto de dejarla
estéril.
En
entrevista, el hermano Greeley me contó que al principio algunas personas no
creían que su propuesta agroecológica pudiera prosperar porque la mayor parte
de la gente que tiene terrenos ha preferido dedicarse a los monocultivos
(plátano macho y plátano guineo) buscando ganancias económicas inmediatas sin
ser conscientes del desgaste de la tierra. Pero, él no se rindió y, varios años
antes de que el papa Francisco escribiera Laudato
si (Sobre el cuidado de la Casa Común), continuó con sus esfuerzos para
animar a las personas a vivir en fraternidad cuidando la Creación.
2.- Eco-tianguis
/ Mercadito solidario.
Los
esquemas comerciales competitivos capitalistas han dejado de lado a los
pequeños productores y al campesinado en general. Los intermediarios (coyotes)
y las empresas que venden los frutos de la tierra se han quedado siempre con la
mayor tajada mientras que los campesinos perciben ingresos ridículos por sus
cosechas.
Ante
esta realidad histórica, el proyecto de Eco-tianguis busca concientizar a la
comunidad y empoderar a los pequeños productores para que ofrezcan sus
productos directamente al consumidor final, evitando así a los intermediarios y
obteniendo un ingreso justo por su trabajo. Para ello, se gestionaron puntos de
venta en los que cada quince días, la comunidad en general tiene la posibilidad
de adquirir productos frescos (naturales por) del campo a precios razonables.
Estas acciones se inscriben en las experiencias de economía social y solidaria
que fomentan una lógica comunitaria (compartir, precio justo, trueque, etc)
ante la lógica capitalista de explotación y dominio. En el Eco-tianguis se fortalece
el mercado interno al fomentar el empleo y favorecer la circulación del dinero
localmente. De esta manera se promueve la economía familiar de la región
mediante proyectos creativos que nacen de la organización de campesinos.
3.- Organismos financieros
comunitarios (OFC).
En
los años 70 y 80 las cooperativas
(consumo, ahorro, producción) creadas por el Equipo Rural e
Interreligioso de Tabasco (ERIT) fueron pioneras como organizaciones de promoción
socio-económica en América Latina. Desafortunadamente la mayoría de estas
cooperativas se fueron diluyendo por la poca participación activa de los socios
cooperativistas de modo tal que la especialización de una minoría llevó a
desatender el carácter colectivo de la organización y muchos de los miembros de
las mesas directivas dejaron las cooperativas para comenzar su negocio
particular. En otros casos, las cooperativas desaparecieron por el mal manejo
de los recursos por parte de sus miembros directivos.
Greeley manifiesta que por aquellos años el
gobierno federal introdujo el programa CONASUPO como una manera de combatir la
organización popular reflejada en las cooperativas que con tanto esfuerzo había
construido la sociedad civil, reconocidas tanto en México como a nivel
latinoamericano como modelos organizativos creativos y pertinentes para la
promoción económica.
Atesorando
las lecciones de aquellos años el Equipo Promotor de Proyectos Productivos y
Solidarios EPROSOL, encabezado por el hermano Greeley ha favorecido la creación
de pequeños grupos que representan una opción de servicio financiero
alternativo a la banca comercial. Con el
apoyo de la Fundación San Ignacio se consiguió que Construyamos IAP capacitara a un grupo de personas que conformaron
el primer Organismo Financiero Comunitario (OFC). En menos de un año y había 4
OFC operando y creciendo en número de socios.
Se
trata de “pequeños bancos comunitarios, donde las decisiones las toman quienes
en ellos participan, aportando trabajo, dinero y recursos; que en su conjunto
ayudan a incrementar el potencial comunitario […] Buscan ser un espacio de
convivencia, construcción de confianza y solidaridad que contribuya a generar
mejores condiciones económicas, relaciones humanas más justas, respetuosas y
fraternas”[2].
Los
organismos financieros comunitarios tienen las siguientes características: 1)
Los socios formulan sus propios reglamentos internos de operación y mecanismos
de consenso para la toma de decisiones. 2) Trabajo comunitario y participación
constante de los socios (mesa directiva se renueva cada ciclo de entre 4 y 6
meses), 3) Autoregulación mediante mecanismos de transparencia y rendición de
cuentas. 4) Evaluación y actualización del reglamento interno al término de
cada ciclo.
Otra
de las acciones del hermano Greeley en favor de la Ecología es la organización
y realización del Festival de la Tierra 2016, un evento que es fruto del
trabajo en redes que ha venido promoviendo desde hace varios años. En este
espacio

Cabe
destacar que los proyectos antes mencionados tienen en común la búsqueda de la
convivialidad y del trabajo como vínculos comunitarios. El testimonio de
trabajo y constancia del hermano Greeley ha impactado en las vidas de muchas
personas de la Parroquia. Un número creciente de familias ha llevado a la
práctica las enseñanzas y principios de sustentabilidad ecológica que les han
sido compartidos.[4]
Resulta esperanzador ver personas interesadas en
la Economía Social Solidaria. Saludamos y agradecemos a todas las comunidades
de la Parroquia de San José y Nuestra Señora de los Remedios que trabajan
unidas para cuidar y defender la Tierra mediante la producción agropecuaria
sustentable, los huertos familiares y los organismos financieros comunitarios
(OFC).
Plátano
y Cacao, Tabasco.
Febrero
de 2017
Eduardo
Anaya Sanromán, SJ.
Correo:
lalosj@yahoo.com
[1]
Ver “La tierra ejidal en México ¿mercancía u objeto social?” Disponible en: http://www.pa.gob.mx/publica/pa070506.htm
[2]
Texto obtenido de la Tarjeta de socia(o) de los Organismos Financieros
Comunitarios en la que se lleva el control de los depósitos y retiros.
[3][3]“Celebración
festival de la Tierra 2016” Disponible en: http://www.ecosur.mx/blog/celebran-festival-de-la-tierra-2016/
[4]
Cfr. “Reseña del primer festival de la tierra en Tabasco”. Disponible en: https://www.fundacionloyola.mx/single-post/2016/06/08/Reseña-del-Primer-Festival-de-la-Tierra-en-Tabasco
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