Ir al contenido principal

CÓMO VIVO MI FE ENTRE LOS MARGINADOS



Tenía que recorrer 10 km cada día para ir al cole.  En mi último año de secundaria -cuando tenía 17 años- hubo una gran sequía en la región. La gente estaba amenazada por el hambre, luchaba por conseguir agua potable y mi familia sufría las consecuencias de esta situación. Apenas comíamos una vez al día, ver elarroz en la mesa era como ver al mismo Dios y que todos pudiéramos tener una comida completa era una experiencia de su gracia.

En aquel tiempo se celebró por primera vez el 'Mercado de fin de semana' a tres km de mi pueblo. Nuestra vaca podía ser una fuente de ingresos para nuestra familia, así que mi madre la ordeñó para llevar la leche al mercado y venderla.  En media hora vendió la leche, que gustó mucho a sus consumidores. Con el dinero que obtuvo, compró un poco de arroz y verduras frescas y, así, después de mucho tiempo, pudimos tener todos una comida completa. Aquella noche dormimos bien.

La semana siguiente mi madre preparó de nuevo la leche con más cuidado aún que la primera vez y la llevó al mercado. Por la noche esperábamos su regreso ansiosos, para poder cenar. Esperamos y esperamos, pero para nuestra decepción mi madre volvió con toda la leche que había llevado por la mañana al mercado, sin haber vendido ni siquiera un vaso. Al preguntarle qué había pasado, dijo con lágrimas en los ojos: "La semana pasada, como era el primer día que estaba allí, no me identificaron, pero ahora la gente sabe que soy una mujer intocable y nadie quiere ya la leche que vendo". Nos bebimos la leche que había traído de vuelta y nos fuimos a la cama.  Me quedé sin dormir en toda la noche.  Estaba inquieto y lloraba lleno de emociones.

La intocabilidad, forma y expresión cruel del sistema de castas, me había impedido comer, había aumentado mi pobreza y humillado a mi madre. Nos dábamos cuenta de que la sociedad india no nos trata como seres humanos, ni nos considera tales. Aquella experiencia y las reflexiones que surgieron en mí no me llevaron a un sentimiento de revancha, sino que más bien alimentaron la vocación dentro de mí: quería ser sacerdote en la Compañía de Jesús para poder trabajar con y entre las víctimas de aquella deshumanización. Durante toda mi formación estuve en contacto con esas situaciones y sus víctimas para mantener vivo ese espíritu. 

Después de mi ordenación empecé a vivir y a trabajar con los pobres, los marginados y los dalits, tratando de que tomaran conciencia de su situación, promoviendo y protegiendo los derechos humanos, creando redes y solidaridad con las masas de oprimidos. He puesto todo mi empeño en la construcción de iniciativas como el Movimiento Dalit, el Movimiento de los Dalits Cristianos o el Movimiento de los Trabajadores. Considero que en el contexto de la India los movimientos son un símbolo de esperanza y un signo del Amor de Dios. Me he dado cuenta y he experimentado que un movimiento social de los pobres es un canal de la gracia del Dios que salva y libera.    

En una de las luchas por defender el derecho a la tierra de los dalits en que participé, me detuvieron, me desnudaron, me torturaron y me metieron en la cárcel (en realidad, varias veces he sido encarcelado por mi solidaridad con los dalits y los marginados). Durante el cautiverio uno de los policías se acercó y me dijo: "Pareces un hombre inteligente y con muchas capacidades. ¿Por qué gastas tu vida y tus talentos con esa gente -los intocables, etc.-, en lugar de fundar un colegio que podría ser útil para nosotros y por lo cual te estaríamos agradecidos?" Aquel hombre me decía con ello que los talentos y la inteligencia debían ser puestos al servicio exclusivo de gente con privilegios e influencia. A los marginados, dalits y gente pobre, nunca debería permitírseles alcanzar lo mejor. Aquella detención fue para mí un momento de gracia que me llevó a comprometerme más a fondo con la causa de los pobres, los marginados y los dalits. Utilizar los mejores medios en su favor es un reto en el contexto cultural indio, que se rige por el sistema de castas. Me doy cuenta y experimento que la creación de movimientos populares constituye una respuesta a ese desafío.

Participar en las luchas del movimiento popular me dio una sensación de liberación, me sentí santificado. Implicarme en esa lucha dio un sentido nuevo a la lectura de la Sagrada Escritura, a los Ejercicios Espirituales y a la celebración de la Eucaristía. Me dio energía y me hizo entender mejor el universo.

En la medida en que me implico más en el movimiento popular me siento atraído hacia la oración de la generosidad: "sin medir el coste,  sin reparar en las heridas, sin buscar descanso, trabajando sin pedir recompensa". Pido al Señor que me haga capaz de entregarme del todo a los pobres por ser ellos los que me liberan y me salvan: "Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos".    

                                                                                                L. Yesumarian, SJ
fuente:  Noticias de la CPAL
Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Reflexiones sobre el machismo

07.05.07
Por: Eduardo Anaya Sanromán

Joto, maricon, hijo de la chingada... son palabras ofensivas, cuyo origen es la falta de hombría y la poca autoestima de quien las dice.

“Dime de que presumes y te diré de que careces”.

En pleno siglo XXI en nuestro México y en muchos países del mundo, los hombres abusan de las mujeres, las utilizan y las golpean, como si fueran animales. Se trata de un problema cultural muy grave. El machismo no solo afecta psicológicamente a todos los miembros de la familia sino que, manifestado en la violencia doméstica también es causa muerte y suicidio.

El machismo en México tiene su origen en una confusión de identidad, heredada desde tiempos de la conquista. En ese entonces los mestizos, no querían reconocer su lado indígena, pero tampoco aceptaban cabalmente su lado español, su sangre blanca. Los niños mestizos y los criollos eran atendidos por mujeres indígenas y de ellas recibían el cariño, mientras que el soldado español, padre ausente, fue el primer mod…

Frases sueltas sobre Afectividad

Fragmentos de "Somos afectivos"
Autor: Silveira


Ante una elección de estado de vida.

“Las decisiones vocacionales mas fundadas y valederas no son el resultado de la elección fría y racional de un determinado sistema de vida, sino aquéllas que se plasman como concreción viva del amor entusiasta por la persona de Jesucristo”.

Represión.

“La educación infantil en muy buena medida ha sido represiva. Paulatinamente, el niño va aprendiendo a refrenar, él mismo, sus impulsos. Con la represión, el sentimiento se torna inconsciente – como si no existiera – generando un bienestar puramente aparente”.

“…Hasta el más profundo odio debiera ser reconocido en su existencia y el sujeto debería reconocerlo por lo menos en su más honda intimidad: “Siento odio por X, por esto o por aquello”, sin sentirse condenado por experimentar tal sentimiento, lo que evidentemente no quiere decir que se considere apropiada la acción motivada por el odio…


Los sentimientos vienen de la percepción – subjetividad
¡L…

Datos Casa de Ejercicios Espirituales de Puente Grande, Jal.

CASA DE EJERCICIOS ESPIRITUALES IGNACIANOS DE PUENTE GRANDE, JALISCO


INFORMES Y RESERVACIONES

Sr. Eduardo Cervantes Medina

Instituto de Literatura
45420 Puente Grande, Jalisco
Tel. 01 (33) 37 35 - 03 - 13 y 01 (33) 37 35 - 05 -13
Fax 01 (33) 37 35 06 59

Correo Electrónico: mailto:casadeejerciciospuentegrande@gmail.com

Encuentra el calendario anual de Ejercicios Espirituales por ciudad y estado en


www.sjmex.org

AMDG