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Mostrando las entradas etiquetadas como Espiritualidad

Cómo me gustaría envejecer

Sal Terrae 91 (2003) 717-734   Cómo me gustaría envejecer Dolores Aleixandre * Había pensado poner como título a este artículo: «Disminuir y crecer. Una paradoja de la vida cristiana», pero antes de ponerme a escribirlo me llega un número de El Ciervo (Junio 2003) en el que unos cuantos hombres y mujeres conocidos a nivel eclesial cuentan cómo están viviendo la década de los 80. Leer sus testimonios me orienta en otra dirección, y cambio el título por otro más sencillo: cómo me gustaría envejecer. Porque tengo 65 años y, por si acaso llego a la edad de ellos, me doy cuenta de que tengo ya a mi alrededor suficientes modelos de identificación (y también de desidentificación...) como para saber cómo me gustaría vivir esa «quincena fantástica» 1 .       Soy consciente del posible comentario de algún lector menor de 30 años: («querrá decir cómo envejecer aún más... »), en sintonía con la frase estupefacta de Mafalda al enterarse de que ...

Experiencia de Dios y religión

La religión es el núcleo de la cultura. La experiencia de Dios es el núcleo de la religión. No hay cultura sin religión. No hay religión sin actos religiosos. Los paradigmas contenidos existenciales densos no discursivos se transmiten a través de los actos religiosos. La experiencia de Dios es el núcleo de identidad de la religión y de la cultura. La experiencia de Dios como contacto con lo real. Raíz indoeuropea sak “conferir existencia”, “hacer que algo llegue a ser real” (Melloni, Lo uno y lo múltiple) Del vocalo sak vienen palabras como sagrado, sacrificio, sacerdote, santo, etc. Una experiencia de Dios se vuelve la experiencia fundante de una tradición religiosa. Se vive como una “revelación”, la irrupción de algo (Alguien) que inicialmente no era obvio y que de pronto se volvió perceptible, inteligible, referente último y definitivo. La experiencia religiosa implica a una persona que la ha vivido: el místico fundador. Significa ser liberado de la angustia de ...

Desde Colombia para nosotros

Para los Jóvenes de México reunidos en el Cuarto Encuentro Nacional Juvenil Ignaciano desde la experiencia vivida en Colombia. Si hubiera en México un puñado de muchachos y muchachas decididos a no seguir aceptando que toca vivir en la guerra que mata a cientos de personas cada día sin que nada pase, y se levantara para decir ¡basta ya! , sería posible la paz. Si este grupo se pusiera al lado al lado de los niños y de las familias destrozadas por la violencia allí donde solo la presencia valiente y tierna rescata la esperanza, sería posible la paz. Si fueran capaces de escuchar a todos y andar entre todos; para hacer sentir que aquí nadie tiene las manos limpias y nadie es más bueno que los demás pero tampoco peor, que nadie tiene que irse y nadie tiene que morirse a la brava, y que todos son indispensables para reconstruir la nación querida, sería posible la paz. Si este grupo enseñara a trabajar como iguales, en dignidad y derechos, a campesinos y obreros, a empresarios y pol...

PRIMER MOCHILAZO DE MUJERES

Celina Segovia Sarlat. Religiosa de Jesús-María. Del 16 al 22 de diciembre un grupo de 10 jóvenes univeristarias en su mayoría, acompañadas de 3 religiosas de diferentes congregaciones vivimos la experiencia del Mochilazo ignaciano. Fue una experiencia rica en varios aspectos. Los paisajes de exuberante vegetación, invitaron y capacitaron en el silencio, y al mismo tiempo gritaron la presencia de Dios. Los indígenas nos evangelizaron en su trato sencillo y fraterno. Los textos de Ignacio de Loyola – Ejercicios Espirituales- nos impulsaron a conocer internamente a Jesús de Nazaret. Todo esto se entrelazó en nuestro interior mientras caminábamos de comunidad a comunidad… el silencio interior ganó espacio día con día… generando personas dispuestas a escuchar a su Dios encarnado en la realidad de la sierra veracruzana. Las jóvenes con sus actitudes en las caminatas, en las comunidades y en la oración; nos recordaron la necesitad de silencio, de encuentro con el otro y por supuesto con Dio...

Viento en un tercer piso

27 de abril de 2004 El viento esta soplando fuerte. Las dos ventanas del cuarto están abiertas. Una cortina entra con el viento y la otra sale por la ventana con imperiosa fuerza. Yo estoy en la mesa de la cocina escuchando como canta el viento, como murmura y emite sus razones a cada choque que tiene con la materia. Por un lado escucho tonos de furia y de venganza, materiales duros y mortales. Y por otro lado escucho tonos amables, alentadores, sonidos que me recuerdan mi infancia en el Rancho “Santa Cruz”. Los sonidos del viento que al paso de los árboles y al choque de algunos orificios de las construcciones produce interesantes notas que hacen feliz al alma por instantes. Lo que en un momento puede ser fuente de alegría y paz en el viento, en otro puede llegar a desesperar y a causar temores. Bendito Viento, que no se ve, pero que sopla, que no siempre se escucha y poco se huele. Pero bendito porque siempre se siente. Yo siempre he creído que el viento sopla a mi alrededor cuando...