4 de agosto de 2019.
Fiesta de San Juan María Vianney, Patrono de los sacerdotes.
Durante el periodo académico de marzo a julio de 2019, en medio de los nuevos escándalos por los abusos de clérigos y la crisis de credibilidad de la Iglesia chilena, varios estudiantes de la Facultad de Teología tomamos el curso optativo de cuestiones específicas de moral titulado “Repensando las prácticas sacerdotales”. Fuimos acompañados por la profesora Claudia Leal[1]y el profesor Fernando Valdivieso[2]bajo el método de la Teología narrativateniendo como pregunta guía ¿Quiénes han sido y quienes son los sacerdotes?
Contribuyeron al curso algunos especialistas invitados con quienes, entre otras cosas, examinamos el llamado y las motivaciones de quienes han optado por el ministerio sacerdotal[3]; hablamos de la crisis eclesial derivada de los abusos sexuales, de poder[4]y de conciencia; nos aproximamos a la vida y obra de distintos sacerdotes; nos enriquecimos con la perspectiva de las mujeres y los laicos sobre el ministerio sacerdotal; conversamos sobre distintas formas de ejercer la autoridad en la parroquia, los colegios, la vida pastoral diocesana y el ministerio pastoral de la vida religiosa.
El español Santiago Guijarro, sacerdote y biblista, nos habló de la concepción de sacerdocio de San Pablo consignada en su Segunda Carta a los Corintios que pone especial énfasis en el cuidado de la vida interior.[5]

“Me conmovió la muerte de Francisco Rencoret[6]que era promisorio (super-inteligente, carismático, estudio derecho canónico) y se murió de un cáncer. Dios me regaló una experiencia de su misericordia. Como que me decía a mi mismo:
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Carlos Cabezas, sacerdote e historiador, nos habló de la influencia sociopolítica que tuvieron dos hombres y una mujer de Iglesia chilena. El primero, José Ignacio Cienfuegos (siglo XIX), formado en el Colegio Carolino, centro intelectual de elite en Santiago, obispo de Concepción, Arzobispo de Santiago.

Desde la perspectiva de los laicos, conocimos de la vida y obra de TeresaOssandón Guzmán[7], mujer pionera de la pedagogía en catequesis,muy activa en el ámbito social anticipándose a la Acción Católicachilena.
Desde el ámbito de la narrativa literaria, con el apoyo de Roberto Onell Henríquez, analizamos las obras “San Manuel Bueno, mártir” del español Miguel de Unamuno, y “Gracia y el forastero” del chileno Guillermo Blanco.
Sandro Mancilla, formador de la Congregación de los Sagrados Corazones, y Salomé Labra, Sierva del Espíritu Santo y experta en psicología, nos hablaron sobre elacompañamiento espiritualcomo una de las prácticas más comunes de sacerdotes y religiosas. Abordamos el tema del respeto del fuero interno y el riesgo de la manipulación de la conciencia[8].
Fernando Ramos, administrador apostólico de Rancagua, nos impartió una clase sobre accountability(cultura de transparencia, rendición de cuentas, responsabilidad, dimensión ética, probidad, integridad) en la que consideramos algunos vacíos y lagunas que hay en los modos de supervisar y acompañar las labores pastorales de los ministros ordenados.
El obispo Ramos aludió a la parábola de los talentos como un pasaje bíblico paradigmático de accountability: “Algo se nos ha concedido para administrarlo, y nosotros tenemos que dar cuentas al Dueño de lo que hemos hecho con lo que se nos ha entregado”. Las actitudes y virtudes necesarias del presbítero de cara a la cultura deaccountabilityson la humildad (el justo aprecio de sí mismo)[9], la honestidad y la conciencia de ser servidor y no propietario; la proactividad (iniciativa); el trabajo en equipo y un liderazgo participativo y no dominante.
La visita pastoral fue un tema recurrente en nuestras reflexiones. En ella el obispo, o el administrador apostólico y/o sus delegados piden cuentas de tres dimensiones de la comunidad eclesial: a) Lo administrativo (económico)[10], lo pastoral[11]y lo personal (desarrollo humano, sentido de responsabilidad, etc). Los tres momentos de la visita pastoral[12]son los siguientes: a) El obispo envía un documento previo de memoria, para tener información, b) se realiza la visita, se conocen las áreas y proyectos, se contrasta la información previa con el acontecer real presente, se pregunta y c) se hace una retroalimentación (feed back). Nos dimos cuenta de la necesidad de una buena preparación previa para la visita pastoral, de la importancia de tener un equipo interdisciplinar para su realización y para la emisión de las recomendaciones post visita.
Cristián Montes Ortúzar, vicario judicial de la arquidiócesis de Santiago, nos expuso el tema de los derechos y deberes de los sacerdotes, en diálogo con el derecho canónico vigente.
Sebastián Aguirre del área de infraestructura de la Arquidiócesis de Santiago, nos habló del envejecimiento del presbiterado, de la realidad cotidiana de los curas mayores, de las casas de retiro y de las dificultades económicas para sostenerlas.
Valentina, compañera de la facultad de Teología, nos compartió algunas formas de prevenir los abusos a partir de su experiencia de vida en un Instituto religioso de Perú. Algunos problemas identificados en la comunidad – y que quizá sigan influyendo en algunos institutos religiosos y movimientos laicales - fueron: la homologación o uniformización;[13]la obediencia acrítica:[14]un ambiente centrado en el pecado;[15]la “sobrenaturalización” de todos los ámbitos de la vida; la demonización/satanización del mundo y la cultura;[16]la invasión y abuso del fuero interno y/o manipulación de conciencia;[17]la sobreexposición de cosas internas e íntimas;[18]la psicologización e infantilización; la poca libertad y la ruptura de vínculos con la familia y con los amigos.
Algunas medidas para evitar abusos en una comunidad religiosa son:

2. Respetar la dignidad del fuero interno de cada miembro y usar la autoridad exclusivamente para el fuero externo.
3. Asumir la responsabilidad personal de crear una cultura más cordial y enriquecedora en sus comunidades. Una relación sana tiene el propósito de dar guía, inspiración, motivación y modelos. En una comunidad sana hay compasión, empatía, interés genuino, disponibilidad para escuchar, hay cariño, consistencia emocional, se sabe involucrar a otras personas en las relaciones[19]. Por tanto, hay que luchar para eliminar juicios y críticas innecesarios. (Abstenerse de juzgar a los hermanos).
4. Reconocer que los superiores y formadores no son ángeles perfectos, y que tienen errores como todos los tenemos.
En algún encuentro, un sacerdote les sugirió algunos apoyos para superar la crisis con discernimiento y acompañamiento vocacional: contemplar a Dios, ser realistas, buscar el propio deseo: lo que cada uno quiere importa, y tiene sintonía con el Plan de Dios. Nueva visión del pecado: no centrarse en la propia perfección sino más bien preguntarse ¿Qué le duele a Dios? Y para ello destacó la importancia de la oración entendida como un “dejarse transformar por Dios”[20]
Las conversaciones que se detonaron en cada una de las sesiones fueron muy enriquecedoras para mí. Ojalá que el año próximo vuelva a proponerse este ramo optativo que se hace cargo de la contingencia eclesial nacional y global.
Agradezco a los invitados, a mis compañeras, compañeros y profesores, la valentía de haberse sincerado y compartido con los demás asuntos personales que impactan en nuestra misión como miembros de la Iglesia.
Valoro mucho la oportunidad de compartir un espacio de reflexión y crecimiento personal y académico con personas tan diversas y comprometidas en la realidad eclesial y social actual.
Animo a los profesores y a los estudiantes de la siguiente generación a que se vuelva a ofrecer este curso optativo que tanto bien nos ha hecho a los que lo tomamos.
PD: Si alguien desea conocer más detalles sobre el curso, escríbame a laloanaya@gmail.com
[1]Teóloga, esposa y madre de familia, catedrática especialista en teología moral por la Academia Alfonsiniana de Roma, Italia.
[2]Sacerdote diocesano chileno, teólogo moralista especialista en San Buenaventura.

[4]“El abuso de poder se produce cuando la persona ejerce su autoridad de modo arbitrario en perjuicio de otra persona, con la que mantiene una relación asimétrica debido a algún grado de subordinación por cualquier razón. En el contexto de una cultura del abuso, uno de los hechos que más indigna, avergüenza y duele es que el abusador sea precisamente la persona que -investida de autoridad- estaba llamada a cuidar, orientar o alentar a otras personas que habían puesto su confianza en ella” (Raúl Pariamachi ss. Cc. El cuerpo herido de Cristo. La fidelidad al carisma en la crisis por los abusos).
[5]“La exposición constante a la gloria de Dios hace que se vayan transformando progresivamente en esa misma imagen. Lo que les capacita como ministros no es, por tanto, una acreditación externa, sino una transformación interior, que se da en su relación con Dios”Santiago Guijarro, Servidores de Dios y esclavos vuestros, p. 46.
[6]Cf. Sacerdote Hoy: Padre Francisco Rencoret https://www.youtube.com/watch?v=QzQ3rz_raK4
[7]Fue laica y después entró al convento Carmelita del Espíritu Santo; hizo profesión solemne, cayó enferma y murió en un hospital.
[8]Algunas características de un buen acompañante son la prudencia, la escucha empática y activa, sin emitir juicios; el cuidado de la confidencialidad (sigilo); orientar, no decidir por el otro; acompañar respetando los tiempos del otro; la actualización y formación permanente.
[9]Recordemos que Santa Teres de Ávila decía “La humildad es la verdad” Y la verdad es que todos somos hijas e hijos de Dios, somos creaturas.
[10]Declaraciones fiscales, aportaciones a la diócesis, pago de impuestos, arrendamientos y alquileres de locales, edificios, propiedades, informes anuales a la comunidad parroquial, etc.
[11]Grupos de oración, círculos bíblicos, preparación sacramental, pastoral social, referencia al plan pastoral, etc.
[12]La visita pastoral es a la comunidad eclesial, no al cura.
[13]La moral de rebaño, el trato indiferenciado, exigencias iguales para todo el mundo.
[14]Comprensión inadecuada de la obediencia derivada de una formación deficiente, errores al ejercer la autoridad, demasiada exigencia y poca conciencia de límites.
[15]Ambiente culpógeno: discurso moralista e inoculación de escrúpulos, fomento -consciente o inconsciente- de miedos y culpas en las personas en formación.
[16]Paradojas imposibles de vivir por una visión negativa del mundo considerando todo mundano: el mundo es horrible, hay que extirpar todo lo mundano que podamos tener, música, cine, expresiones culturales.
[17]El controlismo (manipulación de conciencia) consciente e inconsciente, por ejemplo: dirección espiritual con una hermana de la misma comunidad; confesión semanal obligatoria con el mismo sacerdote quienes “Te decían lo que tenías qué hacer”.
[18]Grupos de compartida sutilmente obligados.
[19]Las relaciones sanas motivan la independencia (si alguien tiene que ir a ver un psicólogo, no hay problema).
[20]“Todo lo mío es tuyo” (cf. Lc 15) “Dios quería dármelo todo, y no que yo renunciara a todo lo que me apetecía”.
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