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Cuatro lecciones sobre la pobreza en mi vida

Quiero recordarme a mí mismo, mientras escribo estas líneas, aquella máxima que nos heredó Jorge Manzano S.J., en los Ejercicios Espirituales de enero de 2013, los últimos en que nuestro hermano “aprendiz de filósofo” acompañaría a un grupo de escolares de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús. (Fui  de aquellos privilegiados).  Lo que Jorge nos dijo un día en los puntos fue: “Los votos son alas, no cadenas”. De los tres votos o consejos evangélicos, les comparto, hermanos, mis meditaciones sobre el voto de pobreza. Lo primero que les diré es que estos han sido meses de grandes lecciones. No puedo recordar algún momento de mi vida en que me haya sentido tan miserable, tan económicamente pobre.  Algunos dicen “ando bruja”. Mi experiencia de las últimas semanas ha sido esa, “andar bruja” la mayor parte de los días del mes, vivir sin un clavo en los bolsillos. Pero ¿Eso qué importa? ¿Cómo toca mi vida de jesuita en formación? ¿Cuáles han sido las lecciones par...

"Ser cristianos contra corriente" - José Ignacio Gonzáles Faus SJ en México

“La raíz de todos los males es la pasión por el dinero”   Carta de Pablo a los Efesios  Notas de la Conferencia dictada en el marco de la fiesta de Miguel Agustín Pro SJ.   Parroquia de la Sagrada Familia, Colonia Roma, D.F.  19 de noviembre de 2014.  En tiempos de Adam Smith existía un mercado de rostros visibles. En efecto, el mercado se autorregulaba de algún modo, pero el contacto entre comprador y vendedor era directo. Los compradores y vendedores se conocían, vivían en el mismo barrio o pueblo. En la actualidad vivimos en un mercado de rostros invisibles. Los productores no conocen a los consumidores. Se ha priorizado la obtención de lucro sobre el bien común.  En su obra “El interés, el empleo y el dinero”, Keynes menciona los dos defectos principales de la economía de mercado:  1) El libre mercado es incapaz de crear puestos de trabajo suficientes.  2) El libre mercado crea diferencias entre las personas....

Grito en Septiembre: ¿Por qué gritamos?

Gritamos nuestro sentimiento de impotencia, gritamos nuestro dolor al ver a nuestra sociedad fragmentada y a miles de ciudadanos desorientados, gritamos la denuncia de las injusticias que afectan a millones de mexicanas y mexicanos en todo el territorio nacional. Pobreza, exclusión, discriminación, desempleo, salarios de hambre, feminicidios, migración, secuestros, extorsiones, robos y otras múltiples violencias. No debemos olvidar que muchas de éstas injusticias están sostenidas por la ambición de una gran parte de los miembros de nuestra clase política que, en vez de velar por el bien común, se dedican a ver por sus intereses particulares o de sus partidos políticos. Otros males que aquejan a nuestras familias proceden de lo que se ha denominado "La delincuencia organizada", pero ¿qué es la delincuencia organizada? Puede sonar algo abstracto, entremos a los concretos: la delincuencia organizada son personas como tú y como yo, que han sufrido carencias,  como tú...

Trinidad omnipresente

Somos carne que siente por la sangre que ebulle en su interior. Somos cuerpo que percibe los impulsos del instinto y la pasión. No es la razón la que manda al deseo, sino el deseo que gobierna a la razón. ¡Nos creemos tan libres!, ¡nos sentimos tan fuertes!… Pero pronto volvemos a sabernos animales. Nuestra carne, inhabitada de afectos, se manifiesta como soberana de la vida. Nuestra carne, alimentada por pasiones, reclama su primacía y desplaza a la razón soberbia. Nuestra sangre corre como el agua más diáfana que desciende de las montañas cual torrente imparable; como río que erosiona la tierra y arrastra las piedras de nuestra inteligencia racional. Nuestros cuerpos, débiles y fuertes, lo han vivido, lo han agradecido y padecido. Carne propia y ajena que vuela hasta su nido, que regresa a su origen. Sangre ardiente en las moradas del generoso y del mezquino. Cuerpo-amigo-eterno, Carne-alimento-amable, San...

Experiencia de Dios y religión

La religión es el núcleo de la cultura. La experiencia de Dios es el núcleo de la religión. No hay cultura sin religión. No hay religión sin actos religiosos. Los paradigmas contenidos existenciales densos no discursivos se transmiten a través de los actos religiosos. La experiencia de Dios es el núcleo de identidad de la religión y de la cultura. La experiencia de Dios como contacto con lo real. Raíz indoeuropea sak “conferir existencia”, “hacer que algo llegue a ser real” (Melloni, Lo uno y lo múltiple) Del vocalo sak vienen palabras como sagrado, sacrificio, sacerdote, santo, etc. Una experiencia de Dios se vuelve la experiencia fundante de una tradición religiosa. Se vive como una “revelación”, la irrupción de algo (Alguien) que inicialmente no era obvio y que de pronto se volvió perceptible, inteligible, referente último y definitivo. La experiencia religiosa implica a una persona que la ha vivido: el místico fundador. Significa ser liberado de la angustia de ...

Destrucción de la cultura, devastación de la vida comunitaria.

 “Desde la guerra de independencia, México no construyó un país basado en sus dos grandes tradiciones: el cristianismo y la pluralidad indígena, sino a partir de los modelos liberales europeos y norteamericanos [1] . Las refinadas culturas sociales que pusieron en práctica Quiroga, en Michoacán, fray Pedro Lorenzo de la Nada, en Chiapas (obra continuada contra corriente por Samuel Ruiz) se desdeñaron, y en su lugar se impusieron los diseños sociales y económicos importados de Norteamérica y de una Europa que había aceptado la barbarie del industrialismo y del expansionismo comercial. Lentamente, México se fue convirtiendo en un mundo donde el dinero, el desarrollo económico y el poder fueron el fundamento de su realidad: el pillaje y la corrupción contra la honestidad; el desarrollo industrial y su poder contra la cultura y los valores de la vida comunitaria; el acaparamiento indiscriminado de riquezas contra la sencillez de lo humano y sus límites; la prepotencia contra la humild...