... no te asustes. Sigue formando parte del plan de Dios para ti y tu vida. No tengas miedo. Nada es perfecto ni ideal, ni el matrimonio ni la vida religiosa. Lo importante es discernir qué quiere Dios para ti y confiar en su gracia. Tendrás muchos momentos duros y ganas de abandonar. Nadie te aseguró que esto iba a ser fácil. Pero vivido en la fe, en la confianza, es fuente de paz, felicidad y alegría en medio de las dificultades normales de la vida humana y religiosa. Vas comprendiendo que seguir a Jesús es vivir en actitud de enamorado, en permanente actitud de dar y recibir amor, pero amor del bueno, no de esos sucedáneos a los que a veces llamamos amor. Amor romántico, sí, pero también amor de entrega, de generosidad, de sacrificio por el otro, de compromiso y de eternidad. Amor de alegría y pasión, y amor de acompañamiento en la adversidad y de solidaridad en la necesidad. Amor de pareja y amor de amigo, amor de familia y amor gratuito hacia el enemigo, amor de DIOS. ¿Qué sería...
"Si esperas a sanar tus heridas y estar bien contigo mismo para después amar y servir, no alcanzarás la mayor plenitud humana, la que resulta de dar-te a los demás desde un amor profundo y un servicio alegre" @Lalovixi